¡Te vas!
sólo por unos días, amado inolvidable
me hizo feliz la vida tu noble compañía
ya hado nos separa fatal e inexorable,
ya tu barquilla hiende la inmensa lejanía.
Queda en mi pecho fija tu dulce imagen blanca
y el rastro luminoso de tu alma virginal,
al ver tu adios el luto de mis lágrimas arranca
pensando en que ya nunca se acabará mi mal.
No me será posible cubrir con el olvido,
el mundo de ilusiones que por tu amor soñé.
y he de esperar por siempre lo que antes espere.
El delirio de verte y el goce preterido
me han de dar en tu ausencia tu encantada visión
para arrancar con ella mi mustio corazón.
César Vallejo.







0 Response to " "
Publicar un comentario